Edad del Cobre - Información, etapas y características (original) (raw)

Te explicamos qué fue la Edad del Bronce, sus etapas, economía y otras características. Además, su inicio y final.

edad del cobre

El cobre fue el primer metal que el ser humano aprendió a fundir.

¿Qué fue la Edad del Cobre?

La Edad del Cobre, Eneolítico o Calcolítico fue el período de la prehistoria que sirvió de transición entre el período Neolítico (c. 8500-c. 4500 a. C.) y la Edad del Bronce (iniciada en torno al 3000 a. C.). Marcó el inicio de la Edad de los Metales (c. 5500-c. 800 d. C.). Como su nombre lo indica, fue una etapa caracterizada por la aparición de la metalurgia, concretamente del trabajo con el primer metal que fue fundido por el ser humano: el cobre.

Los márgenes temporales de este período son solo aproximados, ya que los cambios tecnológicos de cada etapa prehistórica fueron distintos en cada región del planeta. El primer antecedente de la Edad del Cobre fue el descubrimiento del cobre nativo por parte del ser humano, que hasta entonces desconocía los procesos de fundición y lo manipulaba mediante el martillado y el batido en frío.

Sin embargo, con el tiempo se desarrollaron nuevos procedimientos posibilitados por la fabricación de cerámica y las técnicas de horneado, lo que dio inicio a la fundición y al nacimiento de la metalurgia propiamente dicha, reconocida como el comienzo de la Edad del Cobre.

Además, con el manejo de este metal surgió la posibilidad de conseguir aleaciones. De esta manera, los seres humanos obtuvieron bronce a partir de la aleación de cobre con estaño, lo que dio comienzo a la segunda etapa de la Edad de los Metales: la Edad del Bronce.

Puntos clave

Inicio de la Edad del Cobre

Antes del inicio de la Edad del Cobre, este metal se trabajaba en frío o levemente calentado en algunas regiones del sur de Turquía y el norte de Irak. Los objetos más antiguos son adornos y herramientas de cobre y de malaquita (un mineral que contiene cobre) hallados en el yacimiento arqueológico de Cayonu, en el sur de Turquía. Su fabricación se estima alrededor del 8500 a. C., es decir, en las primeras etapas del Neolítico.

Pero las primeras evidencias del fundido del cobre fueron halladas en el sitio de Catal Huyuk, también en el sur de Turquía (una región rica en este mineral). Consistían en objetos ornamentales, pequeñas herramientas y escorias de cobre (es decir, residuos de su tratamiento) datados en algún momento cercano al 6000 a. C.

El uso del cobre se comenzó a generalizar en Oriente Próximo a partir del 5500 a. C. Los pueblos de esta región y de otras vecinas valoraron el metal y aprendieron a fundirlo, como lo evidencian los hallazgos de alrededor del 4500 a. C. en Mesopotamia, en los actuales Israel y Jordania y en los Balcanes. Posteriormente, la producción de cobre se masificó en Eurasia y llegó al valle del Indo (Pakistán e India) y a diversas regiones de Europa.

Por su parte, en el continente americano se evidenció el trabajo del cobre mucho más tarde, alrededor del 1000 a. C. Su uso se difundió en los Andes, especialmente en los altiplanos boliviano y peruano, donde ya se había desarrollado el trabajo del oro en torno al 1400 a. C.

Posteriormente, se utilizó bajo la forma de aleaciones con plata y oro en las actuales regiones de Colombia y Perú. Pero las culturas andinas no emplearon mayoritariamente este metal para fabricar armas o herramientas sino para elaborar objetos decorativos y rituales.

La utilización generalizada del cobre fue el rasgo más característico de esta etapa, razón por la que recibió el nombre de Edad del Cobre. Inicialmente, se empleó este metal en estado puro, lo que no lo hacía más eficiente que otros utensilios de sílex u obsidiana, hasta que se desarrolló la técnica de la fundición.

Además de la metalurgia del cobre, este período se caracterizó por:

Economía de la Edad del Cobre

edad del cobre ceramica

Además del cobre, la cerámica se utilizaba con fines prácticos y rituales.

La aparición del cobre introdujo nuevas posibilidades económicas. Por un lado, permitió la fabricación de nuevas herramientas, que muchas veces eran más eficientes y duraderas que las fabricadas en piedra. Por otro lado, aumentó el intercambio, tanto del material y los objetos de cobre como de los conocimientos metalúrgicos y otras ideas. Además, continuó usándose la cerámica con fines prácticos y rituales.

Vasijas, adornos, colgantes, herramientas y armas fueron fabricados y comerciados a medida que se obtenía un mayor dominio del metal. Si bien la fundición del cobre comenzó a difundirse entre el 5500 y el 4500 a. C., hacia el 3000 a. C. empezó a masificarse y, por ende, surgieron sus principales aleaciones, con arsénico y con otros metales.

Por otro lado, en esta etapa se introdujeron nuevas técnicas agrícolas, como el uso del arado y el regadío, y se cultivaron la vid y el olivo. Además, comenzó el aprovechamiento de productos derivados de la ganadería, como la leche, la lana y la fuerza de carga y tracción (lo que algunos arqueólogos llamaron “revolución de los productos derivados”).

Todo ello significó un cambio respecto a los modos domésticos del Neolítico, pues consolidó la constitución de economías locales entrelazadas y favoreció los intercambios a larga distancia.

Organización social de la Edad del Cobre

La Edad del Cobre fue un período en el que las sociedades humanas adquirieron cierta complejidad social, como consecuencia de los cambios en la diversidad y magnitud de la producción. Nuevos modelos de jefatura, una mayor estratificación de las sociedades y un notorio aumento en los intercambios económicos, sociales y culturales fueron características de este período.

Esto promovió el aumento demográfico, lo que llevó a la expansión y ampliación de poblados y aldeas. Así comenzó el proceso que posteriormente condujo a la aparición de las primeras ciudades y los primeros Estados.

Por otro lado, la metalurgia introdujo nuevas ideas en torno a los materiales y su transformación. Su impacto en el imaginario colectivo pudo dar pie al surgimiento de nuevas deidades vinculadas con la fragua y los metales, así como divinidades guerreras masculinas que, según algunas interpretaciones, habrían desplazado a las tradicionales diosas-madre del Neolítico, típicas de una sociedad agrícola o proto-agrícola.

Fin de la Edad del Cobre

Una vez descubierta la metalurgia, el dominio del cobre y sus nuevas posibilidades de aleación condujeron a la obtención de nuevos materiales. Se crearon formas más resistentes del cobre y, mediante la aleación con estaño, se obtuvo el bronce.

Este evento marcó el fin de la Edad del Cobre y el inicio de la Edad del Bronce. Se estima que ocurrió alrededor del año 3000 a. C. en Oriente Próximo, a partir del 2500 a. C. en Europa y en torno al 2000 a. C. en áreas de Asia como el valle del Indo.

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