Expectativas - Concepto, funciones, tipos y ejemplos (original) (raw)

Te explicamos qué son las expectativas, qué función cumplen y qué tipos hay. Además, cómo gestionarlas para que se conviertan en una herramienta de crecimiento personal.

Agenda con anotaciones sobre un escritorio.

Las expectativas influyen en nuestras decisiones, emociones y metas. [Imagen: Andrey Popov]

¿Qué son las expectativas?

Las expectativas son creencias o anticipaciones que tienen las personas sobre lo que puede ocurrir en el futuro. Combinan aspectos objetivos, como experiencias y conocimientos previos, con otros subjetivos, como deseos, emociones y valores personales.

En psicología, las expectativas no se consideran simples suposiciones, sino elementos que guían conductas, decisiones y reacciones frente a situaciones futuras. Por ejemplo, imaginar el resultado de un examen o prever cómo será una entrevista de trabajo.

La forma en que se construyen estas creencias influye directamente en la interpretación de los resultados y en las emociones que generan.

Origen del término expectativa: La palabra expectativa proviene del latín exspectare, que significa “esperanza de que ocurra algo”.

Puntos clave

Función de las expectativas

Las expectativas cumplen diferentes funciones en la vida cotidiana y profesional:

Las expectativas se pueden clasificar en dos grandes grupos: expectativas internas y expectativas externas.

Expectativas internas

Las expectativas internas son las que una persona construye a partir de sus creencias, juicios y experiencias. Dentro de este grupo se incluyen:

Expectativas externas

Las expectativas externas son las que los demás proyectan sobre una persona. Pueden influir positiva o negativamente, según se alineen o no con sus valores e intereses personales.

Por ejemplo, si los padres tienen expectativas demasiado altas sobre el rendimiento académico de su hijo o que no coinciden con sus intereses o habilidades, esto puede afectar su autoestima y reducir su motivación.

¿Cómo se generan las expectativas?

Las expectativas se forman a partir de cómo el cerebro procesa la información y genera predicciones sobre el mundo. Para hacerlo, se basa en experiencias pasadas, conocimientos previos y señales sensoriales.

Cuando lo que percibimos coincide o difiere de estas predicciones, el cerebro ajusta sus expectativas para mejorar la comprensión del entorno. Así, las expectativas resultan de un aprendizaje continuo, que nos permite anticipar y adaptarnos a lo que podría suceder.

Por ejemplo, si una persona ha aprendido que tocar una estufa caliente causa dolor, su cerebro anticipa que tocarla nuevamente será peligroso y guía su conducta para evitar quemaduras.

¿Cómo gestionar las expectativas?

Las expectativas moldean la manera en que percibimos el mundo y orientan nuestras acciones. Aprender a gestionarlas permite que sean un motor de crecimiento personal y, a su vez, evita que se conviertan en fuente de frustración o desilusión.

Algunas estrategias útiles para gestionar las expectativas son:

Ejemplos de expectativas

Las expectativas también se pueden clasificar según el ámbito de la vida en que se manifiestan:

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Referencias