Imán - Concepto, características, funcionamiento y tipos (original) (raw)

Te explicamos qué es un imán, cuáles son sus características y cómo funcionan. Además, su clasificación, campo magnético y aplicaciones.

Imán - magnetismo

Un imán es un material con propiedades ferromagnéticas naturales o artificiales.

¿Qué es un imán?

Se conoce como imán a un cuerpo de cualquier material capaz de producir un campo magnético y atraer hacia sí o ser atraído hacia otro imán o hacia cualquier otro cuerpo de hierro, cobalto u otros metales ferromagnéticos. Es un material con propiedades ferromagnéticas naturales o artificiales, que generan un campo magnético continuo.

Los imanes son algunas de las primeras manifestaciones que el ser humano descubrió del magnetismo, conocido desde la antigüedad clásica pero comprendido recién en el siglo XIX, cuando se supo que la mayoría de los elementos y compuestos conocidos demostraban un cierto nivel de magnetismo.

Imán - brújula

La línea que junta ambos polos (negativo y positivo) se llama eje magnético.

Los imanes son cuerpos que generan un campo magnético a su alrededor orientado en base a dos polos: negativo (Sur) y positivo (Norte). Estos polos se atraen con sus opuestos (positivo-negativo) pero repelen a sus iguales (positivo-positivo o negativo-negativo). La línea que junta ambos polos se llama eje magnético.

Las propiedades magnéticas de los imanes se mantienen intactas a menos que se les apliquen fuerzas magnéticas opuestas, se les aumente de temperatura (por encima de la Temperatura de Curie o Punto de Curie, distinto según el elemento), o si se les somete a golpes fuertes o de mucha altura. Por otro lado, estas propiedades pueden transferirse temporalmente a un material sensible, por contacto (magnetización).

¿Cómo funcionan los imanes?

El magnetismo de los imanes es producto de una disposición particular de los electrones (partículas subatómicas con carga negativa) que componen la materia. Estos poseen una rotación intrínseca sobre su propio eje, que se denomina spin. Las cargas en movimiento generan campos magnéticos. Por lo tanto, los electrones rotando, o sea, cargas en movimiento, también generan un campo magnético. La introducción de energía en la materia (por ejemplo la aplicación de un magnetismo intenso de tipo contrario o calor que eleve mucho la temperatura) destruye el magnetismo, ya que altera el delicado balance de los electrones.

En el caso de los imanes inducidos (las sustancias magnetizadas) el efecto es similar: al someterse a un campo magnético por contacto, sus electrones se ordenan un mismo sentido y reproducen el campo magnético durante algún tiempo.

Tipos de imanes

Imán - magnetismo - magnetita

Los imanes naturales están compuestos por mezclas de magnetita y otros minerales.

Existen tres tipos de imanes, clasificados de acuerdo a su naturaleza en:

Campo magnético de un imán

Un campo magnético es la región del espacio alrededor de un imán en la cual se manifiestan y actúan sus fuerzas magnéticas, interactuando (atrayendo o repeliendo) objetos ferromagnéticos, corrientes eléctricas y otros imanes que se encuentren dentro del campo.

Usualmente se representa mediante líneas de fuerza, que son flechas curvas que indican la dirección vectorial de la fuerza magnética del campo. La forma y dirección de dichas líneas dependerá de la forma del imán, y tienen su mayor intensidad en la región de los polos.

Nuestro planeta Tierra posee un campo magnético semejante al de los imanes, ya que su núcleo de hierro actúa como una gran masa de partículas cargadas en movimiento. Por esa razón se alinean con el polo norte las agujas de las brújulas. Este campo magnético terrestre, además, nos defiende de las emisiones electromagnéticas solares, conocidas como «viento solar».

Aplicaciones de los imanes

Imán - magnetismo

Los imanes suelen ser adheridos a diversas artesanías o suvenires turísticos para su venta.

Los imanes han desempeñado diversos papeles en nuestra civilización desde tiempo antiguos y hoy en día son un elemento indispensable en la electrónica y la electricidad. Algunas de sus aplicaciones más conocidas son:

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