Ciudad de asfalto - Película - 2023 - Crítica | Reparto | Estreno | Duración | Sinopsis | Premios - decine21.com (original) (raw)
La zona de oscuridad
Nueva York. Ollie Cross en un joven paramédico que compatibiliza su trabajo en las urgencias de una ambulancia con sus estudios de medicina, espera que aquello sea una etapa en su meta de convertirse en médico. Le ponen como compañero al resabiado y taciturno Gene Rutkovsky, y ambos deben moverse en situaciones extremas, en los barrios más miserables de la Gran Manzana, atendiendo a integrantes de bandas tiroteados y yonquis de todo pelaje, que por supuesto nunca dan las gracias. Rutkovsky, con su mondadientes siempre en la boca, ha hecho callo, mientras que Ollie ve zarandeadas sus creencias sobre la nobleza de la profesión sanitaria.
Deprimente y crudísima película dirigida por Jean-Stéphane Sauvaire, a quien se ve por los temas de su filmografía que le va la marcha oscura, piénsese en Johnny Mad Dog: Los niños soldados. Se basa en un libro de Shannon Burke, convertido en guión por los desconocidos Ben Mac Brown y Ryan King. Sin querer negar las situaciones duras a las que se enfrentan estos profesionales, el enfoque del film es decididamente pesimista y simplificador, Nueva York parece el campo de batalla de una guerra cruel en un país tercermundista, donde la humanidad, el agradecimiento, las emociones, jamás asoman, y los ejemplos que Ollie observa son la resignación que lleva a tirar la toalla, o el cinismo de que ve el trabajo como un simple “modus vivendi” donde hay que aprender a conectar y desconectar. Agota así el planteamiento, que recuerda un poco a uno de los filmes más flojos de Martin Scorsese, Al límite.
En efecto, casi todo es una sucesión de urgencias terribles que parece que sería casi mejor no atender, de intercambios dialécticos algo lacónicos entre “maestro” y “aprendiz”, hasta llegar a una situación límite en que “se caen”, por así decir, “los palos del sombrajo”, y en la que tras el mazado cabe vislumbrar, con un poco de buena voluntad, algo, repito, algo, un poquitín, de esperanza.. Y en medio tenemos algunas escenas oníricas del pasado de Ollie y de su relación de pareja, un tanto crípticas. El cuidado visual del film, la idea de entregar al público una “experiencia”, no son suficientes para justificar la propuesta. Lo mismo cabe decir de la metáfora angelical, la imagen de san Miguel arcángel que Ollie tiene en su cuartucho de Chinatown, y su chupa granate brillante con alas doradas en los brazos.
En el capítulo actoral Sean Penn mantiene una cara de amargado durante casi todo el film, que se acerca a lo insoportable, mientras que a Tye Sheridan le toca el rol de chaval que choca con la dura realidad, con él debe empatizar el público, se supone. Por su parte Michael Pitt compone al temporal compañero de Ollie, cuando el otro es apartado una temporada del servicio.