Blaze - Película - 2018 - Crítica | Reparto | Estreno | Duración | Sinopsis | Premios - decine21.com (original) (raw)
La vida de un "countryman"
Semblanza musical de Blaze Foley (1949-1989), cuyo verdadero nombre era Michael David Fuller. Blaze fue un músico outsider, que se movió en el terreno del country y del folk-blues y dejó una huella imborrable en la tradición del movimiento Texas Oulaw Music, que tuvo eminentes representantes en Merle Haggard o Willie Nelson. Blaze fue un tipo singular, compositor de genio, poético, capaz de embelesar a la concurrencia con sus baladas, que, lejos de grabaciones comerciales, fueron tocadas por el camino, guitarra en mano, en muchos bares y locales rurales, y pusieron sus cimientos para la inmortalidad. Porque Blaze, como él mismo dice en la película, no deseaba ser una estrella, más bien prefería ser una leyenda. Y es que las buenas canciones duran para siempre.
El actor, guionista y director Ethan Hawke es un tipo inquieto. Su faceta artística no sólo incluye el ámbito cinematográfico, sino también el teatro y la literatura. Y se ve que este proyecto es muy personal, algo propio de una visión artística fuera de las esclavitudes de la moda y el negocio. Y está mimado hasta el extremo. Vierte así en este film una visión tierna y mitificada del artista desnudo, auténtico, de vida desarrapada y errante, anárquico y visceral, aunque sin endulzar el resultado. Blaze se basa en las memorias de quien fuera su esposa, Sybil Rosen, que también ejerce de coguionista, y cuya relación con el músico vertebra prácticamente todo el film y lo sitúa en una vertiente romántica y trágica a la vez, en la línea de las dificultades afectivas del artista sin fisuras, incapaz de instaurar orden en su vida familiar –la pareja llegó a abortar a su hijo– y de comprometerse más allá de lo que él considera una vida libre.
Narrada de modo desestructurado, Hawke comienza su film con una entrevista radiofónica a sus amigos artísticos, que hablan de la prematura y trágica muerte del músico a causa de un disparo ajeno. La trama serpentea entonces por dos fases de la vida de Blaze, la centrada en su última actuación y la que recoge diferentes eventos de su vida, sobre todo en lo referente a su relación amorosa con Sybil. Y todo el film, absolutamente todo, está trufado de las baladas del genial músico, muchas veces como temas de fondo aunque la mayoría proceden del propio desarrollo argumental, bajo la sentida interpretación directa de un asombroso Ben Dickey, que parece completamente mimetizado con el personaje. También está estupenda Alia Shawkat. Destaca además un extraordinario tratamiento fotográfico de Steve Cosens, pleno de colores tostados y nocturnos que impregnan de nostalgia la película. Blaze nace para ser minoritaria, una rara avis del cine actual, pero que los amantes de la música, de las canciones populares, de los creadores de raza apreciarán sin duda como un soplo de aire en medio del desierto.