El capitán Newman - Película - 1963 - Crítica | Reparto | Estreno | Duración | Sinopsis | Premios - decine21.com (original) (raw)
El doctor
El capitán Josiah J. Newman dirige el área de psiquiatría de un hospital militar estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial. Algunos de sus superiores no ven con buenos ojos su tarea, consideran que apelar a trastornos psíquicos para retirar a alguien del servicio no es tolerable, sobre todo cuando hay una guerra que ganar. Pero Newman es muy riguroso en sus decisiones, se ocupa de cada paciente personalmente y trata de entenderle para ir progresando en una posible curación. Además, todos los brazos son pocos, de modo que logra que le asignen como enfermero al cabo Jake Leibowitz, muy voluntarioso y heterodoxamente eficaz, con su recurso al sentido del humor, y también a la teniente Francie Corum, que tiene un corazón de oro. Entre los enfermos a su cargo hay trastornos llamativos, como el del coronel Bliss, que tuvo una reacción intempestiva y desproporcionada en el club de oficiales, el estado casi catatónico del capitán Winston, o la situación del cabo Tompkins, que niega que le pase algo.
Película que aborda una cuestión que fue incómoda en el ejército, el desequilibrio mental de los soldados, al que se puede llegar por la tensión de las acciones bélicas, con situaciones a vida o muerte. David Miller desarrolla casi todo el film en interiores, mostrando al protagonista confrontado a diferentes patologías de sus pacientes, y logra un ritmo bastante aceptable, en lo que podría haber sido una obra bastante discursiva. Fue la gran estrella Gregory Peck quien se interesó personalmente por la novela de Leo Rosten, que se inspira en un personaje real, el psiquiatra Ralph Greenson. Tanto que acudió a terapias de doctores reales de California y leyó mucho material sobre enfermedades mentales. El rodaje tuvo lugar en los Estudios Universal, recibiendo los productores la ayuda del ejército de los Estados Unidos que les dejó filmar en sus instalaciones del desierto de Arizona.
A dar dinamismo al film ayuda el contrapunto humorístico del cabo Leibowitz, al que Tony Curtis imprime una personalidad alocada, logrando la complicidad de los pacientes, por ejemplo escamoteando un salchichón a uno de los soldados. La subtrama romántica la permite el personaje de Angie Dickinson, que compone a una enfermera con carácter pero de gran corazón. Hay espacio para la tensión en el momento en que Bliss huye y se sube a una gran altura, en un depósito, e incluso para un tramo navideño, con el que concluye el film. Bobby Darin fue nominado al Oscar por su papel de enfermo mental, que en una escalofriante escena saca afuera todos sus demonios.