Jojo Rabbit - Película - 2019 - Crítica | Reparto | Estreno | Duración | Sinopsis | Premios - decine21.com (original) (raw)
Mi amigo imaginario y mi amiga de verdad
Johannes "Jojo" Betzler es un chaval alemán de diez años y medio, que en plena Segunda Guerra Mundial se encuentra fascinado por toda la parafernalia e imaginería que rodea al nazismo, está muy orgulloso de pertenecer a las juventudes hitlerianas, aunque su incapacidad para matar a un conejo en un campamento de verano le haya valido el apelativo de Jojo Rabbit. Vive con su madre Rosie, el padre está ausente por la guerra, y su hermana murió. Todo contribuye a que se haya fabricado un amigo imaginario con el que departe con frecuencia, que es nada menos que Adolf Hitler. El descubrimiento de que Elsa Korr, una adolescente judía de la edad que tendría su hermana, está escondida en su casa –la oculta Rosie, pero Jojo lo ignora–, comenzará a alterar tan ingenua y deformada percepción de la realidad.
El neozelandés Taika Waititi logró llamar la atención con A la caza de los ñumanos, una singular película con adolescente abandonado por sus padres al nacer, y adoptado por unos granjeros. Luego en Hollywood le vieron adecuado para el cine de superhéroes, y dirigió Thor: Ragnarok. Probablemente se encuentra más cercana a sus intereses esta adaptación de una novela de Christine Leunens, que aborda la locura del nazismo desde la perspectiva de la inocencia infantil, una idea que ha dado pie a un buen puñado de películas, a menudo envueltas por una relativa polémica, en lo que se refiere a la acusación de que se estaría trivializando la cuestión con elementos humorísticos o satíricos. Sea como fuere, títulos como La vida es bella, El niño con el pijama de rayas y La ladrona de libros, han gozado de una buena acogida del público, y sirven para introducir al público más joven en el peligro del fanatismo ideológico y los totalitarismos.
Waititi, que además de ser director y guionista, se reserva el papel de Adolf Hitler, logra una película interesante, original y atrevida, pero algo desigual, porque en algunos pasajes se torna reiterativo, y la acción no avanza. Pero tiene a cambio momentos muy logrados, como el del registro sorpresa de la Gestapo, o el del terrible descubrimiento en la plaza que supone, definitivamente, el final de la inocencia de Jojo, sutil y delicado. Las relaciones del niño protagonista con su madre Rosie, y la progresivamente amiga y amor platónico Elsa, tienen encanto, al igual que espanta y divierte el libro de la historia de los judíos que está componiendo Jojo, con ilustraciones propias. Las surrealistas escenas con el Hitler imaginario en cambio acaban cansando, aunque tengan la gracia de ser como el reverso tenebroso de las que vivía James Stewart en el clásico El invisible Harvey, donde precisamente tenía un amigo al que nadie más veía, y que era un... conejo.
Respaldado por buenos actores adultos como Scarlett Johansson y Sam Rockwell, aguanta bien el tipo el niño debutante Roman Griffin Davis, y también tiene gracia Archie Yates, que interpreta a su amigo gordito Yorki.