La carta final - Película - 1986 - Crítica | Reparto | Estreno | Duración | Sinopsis | Premios - decine21.com (original) (raw)

La carta final foto crítica.

Unidos por los libros

Helen Hanff es una escritora neoyorquina viuda de guerra, rebosante de ingenio, que tiene dificultades para surtirse de libros de viejo en su ciudad. De modo que localiza una pequeña librería en Londres sita en 84 Charing Cross Road, "Marks & Co." gracias a una revista literaria, y empieza a escribirles con su máquina de escribir solicitando libros, que resultan además tener muy buen precio. Comienza entonces una correspondencia epistolar de dos décadas en que ella se muestra ocurrente y jocosa, mientras que al otro lado del charco le responde, con un tono más formal pero complacido, Frank Doel, casado con una irlandesa y padre de dos niñas. Se produce una unión muy estrecha gracias al amor por los libros, de la que participan los amigos de Helen –un matrimonio inglés que le ayudan con el cambio de monedas, o una amiga bohemia– y los empleados de la librería, que empiezan a escribir por su cuenta a su amiga americana, agradecidos con que les envíe alimentos sabrosos en años de postguerra y racionamiento.

Delicioso film que disfrutarán los amantes de la buena literatura y a los que les gusta tocar y palpar los libros, y saben apreciar buenas encuadernaciones y ediciones impecables. Cuenta la estrecha y auténtica relación epistolar entre una ávida lectora neoyorquina (Anne Bancroft) y el librero de Londres (Anthony Hopkins) que la abastece. La propia Helene Hanff plasmó esta maravillosa experiencia humana en su libro “84 Charing Cross Road”, que también cuenta con una versión teatral de James Roose-Evans. Se trata de una historia llena de amor, por los libros y entre personas, y no una relación romántica, se incide en el gran amor que pueden tenerse seres humanos, que se van conociendo y apreciando progresivamente, incluso sin llegar a verse cara a cara, sólo por el puro efecto del cariño contenido en las cartas que se escriben y en los favores literarios y gastronómicos que se van haciendo. Aquello va más allá de la pura transacción comercial con que empieza todo, la cosa deriva en verdadero aprecio.

Por supuesto Bancroft y Hopkins son dos actores geniales, y especialmente ella está maravillosa. Pero están muy bien arropados por el resto de personajes secundarios, cada uno con su pequeño rol, todos y cada uno son muy humanos. Contra lo que pudiera creerse, la voz en off con fragmentos de las cartas funciona muy bien, y se trata de un film muy visual y cinematográfico. David Hugh Jones sabe transmitir información sin palabras, por ejemplo la viudez de Helene queda clara por una simple foto del marido uniformado con una divertida dedicatoria, digna del ingenio de su amada. Y los entornos londinenses (la librería digna de un relato de Dickens, se nos dice, la casa de Doel) y neoyorquino (el apartamento de ella atestado de libros) son como dos personajes más.