La reina de España - Película - 2016 - Crítica | Reparto | Estreno | Duración | Sinopsis | Premios - decine21.com (original) (raw)
Cine por la patria
Dieciocho años después, cabía esperar que La niña de tus ojos hubiera alcanzado la mayoría de edad, que una cinta ocurrente aunque discreta, hubiera crecido en risas y sana memoria histórica con La reina de España. Pero no, esta secuela nuevamente dirigida por Fernando Trueba, con gran parte del reparto del film original, cine dentro del cine donde los rodajes en la Alemania nazi dan paso a las superproducciones americanas en la España de Franco, resulta decididamente fallida, un querer y no poder. En parte puede haberle pesado a Trueba firmar el guión en solitario, no contar con el apoyo de su entonces coguionista Rafael Azcona.
Macarena Granada se ha convertido en una gran actriz de Hollywood, con Oscar incluido y la adjudicación de numerosos romances además de un matrimonio de un año de duración que remeda el de Sara Montiel con Anthony Mann. Y la España de Franco, en los años 50, quiere estrechar lazos con Estados Unidos, lo que propicia facilidades financieras para filmar una gran superproducción en inglés, pero patriótica, pues se trata nada menos que de contar la historia de Isabel la Católica, un papel ideal para Macarena, que estará a las órdenes de un legendario director. Al mismo tiempo regresa del extranjero Blas Fontiveros, director de cine y antiguo amor de Macarena, al que todo el mundo daba por muerto. Hasta el punto de que su esposa, supuesta viuda, se ha casado con un pez gordo del régimen. Éste quiere que todo siga igual, así que con nocturnidad y alevosía, la policía franquista lo detiene y le lleva a realizar trabajos forzados en el Valle de los Caídos, donde la idea es que tenga "un accidente". Por supuesto, sus viejos compañeros de fatigas fílmicas intentarán el rescate.
La idea podía tener gracia, con amable mirada nostálgica a un tiempo irrepetible, pero no la tiene. El director y guionista no da con el timing alocado que exigiría una comedia de estas características, además de que los mimbres de la trama son muy, muy endebles, con bromas hetero y homosexuales sonrojantes, más el cansinismo del director borrachín y senil, o el maquinista macizo del que se enamora la diva. La idea de planear la fuga de Fontiveros tampoco resulta convincente. Y malgastar los veinte primeros minutos de la cinta en la sorpresa que se llevan unos y otros de que su amigo Fontiveros está vivo resulta un error colosal. Algunas ideas –Macarena sorprendida por lo nefasta que era la reina Isabel, o su penita porque su padre murió en las cárceles del Caudillo– están metidas de clavo, no fluyen con naturalidad, les pesa su pequeña carga ideológica, en la que por fortuna no se insiste demasiado. Hasta algunos cabos quedan demasiado sueltos.
De modo que sólo una mirada indulgente ayuda a ver la película, seguir a un plantel de buenos actores, aunque demasiado numeroso, lo que lleva a la dispersión. Resulta curioso decirlo, pero el mejor momento del film, casi mágico, asoma al final, cuando ya es demasiado tarde, con un Francisco Franco interpretado de maravilla por Carlos Areces.