La tribu - Película - 2018 - Crítica | Reparto | Estreno | Duración | Sinopsis | Premios - decine21.com (original) (raw)
Conocer a mamá
Fidel es un jefe de recursos humanos a quien no ha temblado el pulso a la hora de despedir a 300 trabajadores de su empresa. Incluso aprovecha para tener sexo con una becaria mientras la gente protesta en la calle. Pero, justicia inesperada, es captado por las cámaras de un movíl cuando sufre un incidente en tan obscena situación, y el vídeo se hace viral, logrando que los sentimientos que despierta entre la gente oscilen entre el odio y el choteo. En tal tesitura su familia se rompe y se queda sin empleo, por lo que sigue el consejo de su terapeuta de conocer a su madre biológica, Virginia, limpiadora en un hotel, e integrante de un grupo de baile y gimnasia con otras amigas, que se autodenominan "Las mamis". Un intento de suicidio deja a Fidel sin memoria temporalmente, podría ser la ocasión de mejorar como persona.
Yolanda García Serrano y Joaquín Oristrell desarrollaron juntos muchos guiones en los 90 del pasado siglo, en películas como ¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo? o Todos los hombres sois iguales. Por su parte Oristrell había contribuido a los libretos de Fernando Colomo en filmes de la misma época, como Alegre ma non troppo y El efecto mariposa. Aquí, aunque el trío no renuncia del todo a la grosería, sobre todo en el desencadenante de la trama y en algún pasaje muy puntual, apuestan por una historia más blanca, y capaz de enganchar con el espectador actual, que quiere desconectar de sus problemas diarios y echar unas risas con situaciones con las que se identifique mínimamente. Y en tal sentido, se sigue con acierto la estela que todos querrían emular, la de la exitosa Ocho apellidos vascos. Se hace con una trama que recuerda a A propósito de Henry, pero aquí en clave de humor principalmente.
El reparto en su conjunto está muy bien, aunque sobresalen Carmen Machi y Paco León, madre e hijo, claramente dotados para la comedia, y el inesperado progenitor, Luciano, un secundario bordado por Luis Bermejo. Hay muchísimos personajes secundarios, que con apenas algunos rasgos, cobran cierta tridimensionalidad, con su mezcla de patetismo y capacidad de provocar la risa, ahí están los dos hermanos en paro, el camarero que sirve el café, las distintas "mamis", la policía, la taxista, la enfermera, la profesora que les da clases... Hasta Colomo con su cameo bautizando a Fidel como "hombre lapa" contribuye al divertimento, igual que Manel Fuentes haciendo de sí mismo como presentador de un concurso de talentos. Hay un uso inteligente de la actualidad –despidos, la cultura de YouTube, el afán por estar en forma, la búsqueda de una posición social a cualquier precio...–, y de la música, con un rap y el baile, muy pegadizos. Además, el clímax de la película funciona a la perfección, con su buscado punto de emotividad.