Ready Player One - Película - 2018 - Crítica | Reparto | Estreno | Duración | Sinopsis | Premios - decine21.com (original) (raw)

No he leído la novela, pero la película es floja, floja. Compré el Bluray porque que me apetecía ver explosiones y efectos especiales, sabiendo que no era buena, y al final resulta una tomadura de pelo.

Se salva la producción, naturalmente, porque los 175 millones de dólares, invertidos básicamente en lo que cobraría Spielberg y en diseño y proceso de gráficos, dan para mucho.

Al parecer, en ese futuro casi nadie trabaja y todos están con las gafas de realidad virtual. Hay gente por la calle que no ve por donde va, jugando; al final, grupos de gente corren por las aceras siguiendo los movimientos de sus avatares en el Oasys. Vaya, qué suerte, corren sin cruzar la calzada para que los atropelle un autobús. Y nadie les roba la cartera, oiga.

Al princio, el protagonista sale de su casa y se dirige a la furgoneta donde tiene su puesto de conexión al juego pasando por unas torres de coches viejos apilados. Qué curioso, en primer plano hay uno al que le falta una aleta y tiene una rueda con su neumático en buen uso perfectamente al aire. ¿En serio nadie quiere esa rueda? Todo es así, gratuito, inverosímil y perfectamente absurdo.

Los personajes no interesan lo más mínimo, ni en la vida real ni en el Oasys, que resulta infiinitamente irreal. ¿Por qué? Pues porque aparentemente, los avatares pueden ir a donde quieran y localizar la posición de otros y -aun así- en general se pueden mover con relativa facilidad, sin aglomeraciones, y son cuatro gatos. VAmos a ver, en el mundo real a uno le cuesta tiempo ir a los sitios y las aglomeraciones son molestas, a parte de que cuesta dinero entrar en los locales privados. Un mundo virtual con millones de jugadores no puede tener una carrera "mundial" unas pocas decenas de participantes, que se presentan en la línea de salida porque sí. Debería haber una guerra prácticamente para tomar parte. Es solo un ejemplito, pero es que todo va en la misma línea de fantasía adolescente.

Por otra parte, la idea de que en el mundo virtual un avatar no responde a la personalidad real del propietario se menciona de pasada, pero al final todos resultan muy razonablemente coincidentes y son -claro- adolescentes.

La intermiente mentalidad infantiloide de Spielberg asoma desatada aquí y no sé si la novela daba más margen para plantear algo seriamente o no. Pero hay novelitas como "El niño con el pijama de rayas" que son la inverosimilitud absoluta y la película las modfica lo suficiente para hacer la historia digerible, por ejemplo, el niño protagonista ya sabe que su país está en guerra y que su padre es militar, lo que resultaba imposible de ignorar en Alemania durante la II Guerra Mundial, como en el libro, donde el niño ignoraba incluso quién era Hitler. Tal estupidez no la menciona la película, claro.

Las referencias de Ready Player One a elementos de cultura popular y videojuegos de los 80-90, aunque proporcionan alguna escena interesante, resultan excesivos hasta el punto de molestar en conjunto.

Yo suspendería la película, pero la apruebo por pura nostalgia, por un detalle que pocos habrán identificado, entre los "homenajes" a otras películas. Absurdo tomado literalmente, el ensalmo que desactiva el orbe que protegía el escenario donde se escondía la última llave procede nada menos que de la inolvidable Excalibur (John Boorman, 1981). Profería el mago Merlín en supuesto gaélico antiguo: "Anál nathrach, orth’ bháis’s bethad, do chél dénmha", que habla del aliento de la serpiente y un hechizo de muerte y vida. Texto absurdo en estas circunstancias, pero me encantó oírlo otra vez.

Resumen: 5 de nota, Recomendar si quieres ver gráficos por ordenador, no has leído el libro, y estás decidido a que las tonterías no te quiten el buen humor. O sea, no recomendar en la mayoría de los casos.