Una mente maravillosa - Película - 2001 - Crítica | Reparto | Estreno | Duración | Sinopsis | Premios - decine21.com (original) (raw)
INTRODUCCIÓN
Con ilusión y mirada de niño me dispuse a volver a ver UNA MENTE MARAVILLOSA, una historia de amor dentro del inextricable mundo de la salud mental, que retrata al personaje del matemático John Nash (Russell Crowe) premio Nobel de Matemáticas en 1998 y descrito en la novela de Silvya Nasar.
EL MATRIMONIO NASH
Empezando por los protagonistas, una vez más Russell Crowe es un maestro para interiorizar cualquier papel que acepte. No muchos actores llegan a ser maestros en cualquier tipo de registro. La esquizofrenia, en este caso.
Pero una cosa es quién aparece primero en los créditos y otra quién es la estrella, el héroe. JRR Tolkien decía, en su correspondencia, que el protagonista de "El señor de los anillos" no era el portador del anillo, Frodo, ni Aragorn, el Rey de Gondor, sino Samsagaz, el simple criado de Frodo. Sin él, Frodo no hubiera cumplido su misión. Y otro argumento para su protagonismo: Sam, al final, vuelve a su vida ordinaria con el bagaje de la aventura. Frodo, no. No puede.
Por eso, en mi pensamiento, es Alicia (Jennifer Connelly), la mujer de John Nash, la verdadera protagonista de la historia.
No en vano, fue el Óscar a la mejor actriz de reparto.
Sin ella y según la trama Nash habría ingresado antes en instituciones psiquiátricas (en las que, por cierto, pasó dos décadas) y no hubiera salido de ellas. El auténtico amor es la medicina para sobrevivir con una enfermedad mental.
Además, y ya como actriz, no es fácil lucirse cuando se trabaja junto a la arrolladora presencia de Russell Crowe. Sin embargo, su sola mirada y la dedicación a su marido le bastan para atraer a todos los espectadores. Así lo afirma en una muy medida y magnífica escena, quizás derrotado, un compañero de Nash: "Verdaderamente, John es afortunado".
LA TRAMA
Muestra que la vida no es una progresión lineal. Refiere el ingreso de John Nash en un grupo de estudiantes universitarios presuntuosos y engreídos y su posterior carrera en la investigación y la enseñanza.
No dudo que la subtrama de espionaje fue determinante en la consecución del Óscar al mejor guión adaptado para Akiva Godsman.
LA DIRECCIÓN
Para Ron Howard fue el Óscar a la mejor dirección. En efecto, logra una sobresaliente dirección de actores. También en los de reparto. Por su reciente fallecimiento destacamos a Christopher Plummer, solvente en el papel del doctor Rosen, director del Hospital Psiquiátrico.
Logradísimos son el vestuario, el maquillaje (mejorable, en mi opinión, el de la ya madura Alicia Nash) y los decorados como elementos que ayudan y hacen avanzar la película.
La banda sonora "ALL LOVE CAN BE" de James Horner es lo que faltaba para confirmar, al final, en los créditos, una maravillosa historia de amor.
INTERÉS DEL PERSONAJE
Nash no fue un ejemplo de habilidad en las relaciones humanas. No vislumbraba los caminos que los del común solemos recorrer. En cambio, sí podía predecir, con modelos matemáticos, algunos resultados finales de juegos no cooperativos en los que la información es incompleta. Lo que ocurre muy a menudo en todos los ámbitos de la vida.
VALORACIÓN
Por haber elegido una verdadera historia de amor, por la dirección, por los elementos estéticos y por la interpretación, no dudo en valorar la película 9/10.