Desorden público - Serie - 2025 | Actores | Premios - decine21.com (original) (raw)
Antidisturbios italianos
Tras un incidente violento durante una manifestación, un grupo de policías antidisturbios de Roma pierde a su jefe, gravemente herido. El equipo debe adaptarse a la llegada de Michele Nobili, su nuevo líder. Este comandante intenta cambiar las dinámicas de un equipo acostumbrado a métodos tradicionales. El veterano agente Mazinga choca constantemente con las ideas de su nuevo superior, en apariencia más preocupado por quedar bien con la opinión pública que por hacer bien su trabajo. A medida que el recién llegado implementa sus nuevas estrategias, tendrá que ganarse el respeto de sus hombres, lo que empieza a lograr tras proteger a una familia durante una algarada. Además, Nobili trata de ayudar a Marta, otra de las componentes del grupo, que sufre serios problemas por su abusivo marido.
Serie de seis capítulos de unos cincuenta minutos para Netflix, que combina drama y acción. Recuerda muchísimo a la española Antidisturbios, salvo porque tiene personajes italianos, y porque aquí no hay una investigación interna que desencadene la acción como en la de Rodrigo Sorogoyen. Está al frente como creador Filippo Gravino (El primer rey), que continúa la trama del film Todos los policías son unos bastardos, de 2012. El título original es “ACAB: La Serie”, haciendo referencia al acrónimo en inglés “All Cops Are Bastards”, usada por hooligans ingleses en pintadas callejeras. Aborda temas como la violencia, la lealtad y los conflictos personales dentro de una unidad policial y sobre todo analiza la época actual, en la que los ciudadanos no creen en la policía, al igual que han perdido confianza en el resto de instituciones, por lo que quienes forman parte de ellas se sienten desorientados.
Por desgracia, se echa de menos un desarrollo más sustancial de la trama, y unos diálogos más trabajados. Tampoco logra hacer interesantes los conflictos personales de cada personaje. Ante esta tesitura el reparto hace lo que puede. Suple las carencias de su personaje con carisma Marco Giallini, que da vida al testarudo Mazinga, y sale más o menos airoso de su trabajo Adriano Giannini en la piel de Nobili. Decepciona un poco Valentina Bellè como Marta, pues retrata de forma un poco tópica a una mujer que lucha por sobrevivir en un mundo de hombres.