Cultura occidental: países, religión y características (original) (raw)

Te explicamos qué es la cultura occidental y cuáles son sus características. Además, su religión, su política y los países que la integran.

Ponte Pietra es un antiguo puente romano en Verona, Italia.

La cultura occidental tuvo su origen en la antigua civilización grecorromana. [Imagen: Yasonya]

¿Qué es la cultura occidental?

La cultura occidental o civilización occidental es un conjunto de países, culturas, idiomas y religiones propios de Europa occidental y las regiones antiguamente colonizadas por los europeos, principalmente en América y Oceanía. Se contrapone a las culturas orientales, ubicadas mayormente en la mitad este del planeta.

Aunque a veces se considera que la cuna de la civilización se situó en la Mesopotamia y el antiguo Egipto, la cultura occidental tiene como origen la civilización grecorromana. Esta se expandió por Europa y otras zonas que formaron parte del Imperio romano y, paulatinamente, adoptó la religión cristiana.

A partir de la Edad Moderna, la cultura occidental extendió su influencia cultural a las regiones colonizadas en América y Oceanía, e incorporó las ideas de la Ilustración. En la Edad Contemporánea, adoptó características como la idea de progreso, el concepto de derechos humanos y la democracia republicana.

La cultura occiedental representa un concepto más cultural que geográfico, pues se centra en las tradiciones filosóficas, artísticas, políticas y culturales que definen el “modo de ser” occidental frente a las formas de vida y pensamiento orientales. Se supone que las naciones occidentales comparten ciertos rasgos mínimos definitorios que, a pesar de su diversidad, las hermanan en sus principios y valores.

De todos modos, la oposición Oriente-Occidente tiende a simplificar una realidad más compleja.

Puntos clave

Ver además: Oriente y Occidente

Origen e historia del término “Occidente”

El término “Occidente” proviene de las palabras latinas occidens y occidentis, derivadas del verbo occidere (“caer”), que hace referencia a la caída o puesta del sol. Significa “oeste” y fue usado en la antigua Roma para identificar a los territorios bajo dominación romana en Europa y el Mediterráneo, en contraste con las regiones del este.

En rigor, la dicotomía entre Occidente y Oriente surgió en la antigua Grecia, cuando los valores e instituciones de las ciudades-Estado griegas fueron contrapuestos a las sociedades monárquicas al este del Mediterráneo, especialmente el Imperio persa. Sin embargo, esta dicotomía fue heredada por la antigua Roma y, cuando el Imperio romano se dividió en dos mitades (occidental y oriental) en los siglos III y IV d. C., se consolidó la idea de que Occidente era una entidad que abarcaba Europa occidental y sus áreas de influencia.

En la Edad Media y principios de la Edad Moderna, Occidente quedó asociado a la Europa cristiana, guiada espiritualmente por la Iglesia católica y, en algunos casos, por el movimiento protestante. En este aspecto, se oponía a las sociedades que practicaban otros cultos, como el islam, el cristianismo ortodoxo, el hinduismo y el budismo, por lo que Oriente quedó asociado a las culturas árabes, africanas, eslavas y del Extremo Oriente asiático, con las que las naciones occidentales tenían relaciones tensas.

Así, desde Europa se empezó a dividir el mundo en dos hemisferios, más culturales que puramente geográficos: el occidental, representado por la cultura europea, y el oriental, representado por los diversos imperios y reinos asiáticos, norteafricanos y de partes del este de Europa.

Esta idea de Occidente se extendió luego a las colonias europeas en el mundo, como las colonias americanas o algunos territorios que no están ubicados geográficamente en el oeste, como Australia y Nueva Zelanda.

Coliseo romano.

La cultura occidental basa su jurisprudencia en el derecho romano. [Imagen: prochasson frederic]

No existe una definición clara y concisa de Occidente. De todos modos, si bien el concepto tiende a simplificar una realidad más diversa y compleja, los países que lo componen tienen unas características más o menos compartidas.

En líneas generales, las características de la cultura occidental pueden resumirse en cinco coordenadas culturales comunes a todas naciones occidentales de la actualidad:

Idiomas occidentales

Los idiomas o lenguas occidentales son aquellos que se hablan mayoritariamente en los países que forman parte de Occidente. A grandes rasgos, son idiomas derivados del indoeuropeo.

Entre ellos, se cuentan las lenguas romances, como el español, el italiano, el francés y el portugués, que derivan del latín; las lenguas germánicas, como el alemán y el inglés; y las lenguas eslavas, como el polaco y el checo.

De todos modos, en las regiones colonizadas por los europeos, se incorporaron muchas palabras provenientes de las sociedades indígenas. Además, aún se hablan las lenguas tradicionales en algunas comunidades que conservan sus culturas ancestrales o que combinan sus costumbres y creencias con la cultura occidental y la religión cristiana.

Religiones occidentales

Martin Lutero

El protestantismo surgió a partir de la reforma de Martín Lutero en el siglo XVI.

La religión mayoritaria en Occidente es el cristianismo, especialmente sus corrientes católica y protestante:

Además, tiene mucha presencia el judaísmo. A partir del siglo XX, se adoptaron también ciertas prácticas y creencias provenientes de religiones orientales, como la meditación o la idea de reencarnación características del budismo y el hinduismo.

Por otro lado, en Occidente prevalecen la libertad de culto, el predominio de la razón por sobre el dogma religioso y la aceptación del agnosticismo y el ateísmo.

Ver además: Diversidad cultural

El Estado occidental

Congreso nacional en la ciudad de Washington.

La cultura occidental se rige por un conjunto de leyes que todo ciudadano debe respetar.

Las naciones occidentales comparten ciertos rasgos institucionales y legales que provienen de una herencia política y filosófica común. En este sentido, algunas características generales de los Estados occidentales son las siguientes:

Países occidentales

En el mundo contemporáneo, algunos de los países considerados parte del mundo occidental son:

La occidentalización

Calle en Tokio.

Japón es un país que muestra evidentes signos de occidentalización.

Muchas regiones del mundo han sido “occidentalizadas”, es decir, vieron transformada gran parte de su cultura a partir de la influencia de los países occidentales. Este proceso de occidentalización se produjo a lo largo de la historia por distintos medios, ya sea mediante la colonización, la ocupación político-militar, la integración comercial o la difusión de prácticas culturales y pautas de consumo.

Un ejemplo reciente de occidentalización es el caso de Japón. Si bien este país asiático conserva muchas de sus tradiciones históricas, a finales del siglo XIX experimentó un proceso de modernización y, a mediados del siglo XX, fue ocupado por Estados Unidos tras la derrota de las potencias del Eje en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Esto provocó distintas formas de occidentalización, especialmente en la política, la economía y la cultura.

Ver también: Sincretismo

Diferencias entre Occidente y Oriente

Buda gigante en Tailandia.

En Occidente, han crecido las prácticas rituales y místicas de la India y China. [Imagen: thaisign]

Las diferencias filosóficas, políticas y culturales entre Occidente y Oriente fueron percibidas por primera vez por los antiguos griegos, que veían al Imperio persa como una cultura opuesta al concepto de civilización griega.

Esta dicotomía se acentuó en los años del Imperio romano y de la Europa cristiana, cuando Oriente continuó siendo visto como lo exótico o distinto, y sus religiones pasaron a ser consideradas como lo opuesto a los valores del cristianismo occidental, como sucedió con el islam en la época de las Cruzadas.

Sin embargo, el concepto de Oriente era ya entonces una simplificación que solo cobraba sentido para oponerlo a Occidente. En realidad, abarcaba experiencias sociales, culturales, políticas y religiosas muy diversas, tal como sucede en la actualidad.

En el siglo XX, la oposición Oriente-Occidente cobró nuevos sentidos. Por un lado, sirvió para diferenciar las áreas de influencia del capitalismo (bloque occidental) y del comunismo (bloque oriental) durante la Guerra Fría (1947-1991). Por otro lado, el concepto de Oriente se aplicó tanto a las culturas del Extremo Oriente como a los países árabes y musulmanes de Asia y el norte de África.

Esta situación perdura en la actualidad, pues Oriente engloba países con religiones muy distintas entre sí, como el islam, el hinduismo, el budismo y el cristianismo ortodoxo; con tradiciones culturales a menudo ancestrales, y con estructuras políticas que oscilan entre la democracia occidenal y la falta completa de libertades políticas.

Hoy en día, la dicotomía Oriente-Occidente también se usa para identificar a Rusia como adversario geopolítico de las potencias occidentales agrupadas en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

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