Desierto: qué es, tipos que existen y sus características (original) (raw)

Te explicamos qué es un desierto, los climas que presenta y cómo se clasifica. Además, cuáles son sus características, flora, fauna y más.

Los desiertos son producto, principalmente, de la falta de lluvia.

El desierto es una ecorregión muy frecuente en la superficie terrestre. Se caracteriza por sus bajísimas precipitaciones y la escasa presencia de fauna y flora. Aunque la imagen tradicional del desierto arenoso está relacionada a climas cálidos y ecuatoriales, existen también zonas desérticas en regiones de clima templado y frío.

Los desiertos son producto, principalmente, de la falta de lluvia. Esta falta de lluvia puede explicarse por la ubicación del desierto, lejos de fuentes de humedad, por la presencia de aire seco que impide la formación de nubes y precipitaciones, por la presencia de montañas que impidan el paso del aire húmedo o incluso por el cambio climático, que contribuye a la desertización de ciertos ambientes.

Extensión de los desiertos

Los desiertos cálidos son los más extensos del planeta.

Los desiertos ocupan casi un tercio de la superficie de la Tierra, lo que equivale a unos 50 millones de kilómetros cuadrados. La mayoría de los desiertos se ubican en zonas de clima cálido y el resto en zonas frías y polares.

Hay desiertos en todos los continentes. Las regiones desérticas más extensas son la sahariana en el norte de África, la península arábiga, los desiertos de Asia Central y la Patagonia de Chile y Argentina.

Climas de los desiertos

Es posible identificar tres zonas climáticas alrededor de las cuales se distribuyen los distintos desiertos, en función del promedio de sus precipitaciones anuales:

Las temperaturas en estas zonas suelen ser extremas, con enormes amplitudes térmicas entre el día y la noche. Los desiertos pueden registrar máximas de 40 ºC durante el día y descender por debajo de cero durante la noche.

Tipos de desierto

Desierto polar

Los desiertos polares poseen temperaturas inferiores al punto de congelación del agua.

De acuerdo a su localización geográfica y patrón climático imperante, es posible clasificar los desiertos en varios tipos:

Es importante tener en cuenta que estas clasificaciones ayudan a ordenar la información, pero a veces hay desiertos que podrían clasificarse en más de una categoría. Por ejemplo, el desierto de Atacama es costero por su ubicación cercana al océano Pacífico, y al mismo tiempo es un desierto de barrera de aire húmedo porque la Cordillera de los Andes no permite que lleguen vientos húmedos provenientes del océano Atlántico.

Los suelos de los desiertos

Los suelos arenosos se componen de micropartículas que forman la arena.

Los desiertos suelen presentar tres tipos distintos de suelo:

La flora del desierto

En los oasis la presencia del agua permite el crecimiento de cobertura vegetal.

La vegetación de los desiertos es muy escasa debido a la baja disponibilidad de humedad en el suelo y en el aire. La vegetación existente desarrolla adaptaciones para resistir a esas condiciones, como hojas pequeñas y con espinas o raíces largas para aprovechar mejor el poco agua disponible.

En los oasis, en cambio, la presencia del agua permite sostener una gran variedad de vida vegetal, con presencia de árboles y arbustos de mayor envergadura. Un oasis es una zona de tierra fértil y húmeda en medio de un desierto. En estos lugares, el agua subterránea alcanza la superficie o se encuentra cerca de la superficie, lo que permite la existencia de vegetación y vida animal. La flora en un oasis puede ser muy diversa, y pueden encontrarse palmeras, arbustos espinosos, cactus y una variedad de hierbas y pasturas

La fauna del desierto

Desierto

En el desierto existen numerosos roedores que se refugian en madrigueras para protegerse del sol.

La fauna de los desiertos es variada y ha desarrollado una serie de adaptaciones para sobrevivir con poca agua y temperaturas extremas. Algunos de los animales típicos de los desiertos son:

Los recursos naturales en los desiertos

Los desiertos tienen una gran variedad de recursos minerales. Esto varía según la ubicación y el origen geológico de cada desierto. Algunos de los recursos más comunes son los minerales como el oro, el zinc, el potasio, la sal o la plata, y los hidrocarburos, como el petróleo y el gas natural.

También pueden obtenerse recursos energéticos, ya que los desiertos son ideales para la producción de energías renovables, como la eólica o la solar.

Los oasis y las zonas cercanas a los ríos son aprovechados por las comunidades cercanas para la práctica de la agricultura.

Algunos desiertos son aprovechados también para la explotación de la actividad turística debido a su belleza natural y la posibilidad de realizar actividades, como senderismo.

Los desiertos más extensos del mundo

El desierto del Sahara tiene 9.065.253 kilómetros cuadrados de extensión.

Las mayores extensiones desérticas del mundo son:

Los desiertos en el planeta Marte

En Marte hay varios desiertos. El más extenso es el “desierto de Marte” o “región de Tharsis”, que cubre una gran parte del planeta y tiene ocho millones de kilómetros cuadrados. En este desierto se encuentra el Monte Olimpo, el volcán más grande del sistema solar. Además, hay otros desiertos como el “desierto de Arabia” y el “desierto de Elysium”.

Dichos desiertos presentan altos márgenes de abrasión eólica, dado que el viento marciano arrastra una gran cantidad de partículas en suspensión a muy altas velocidades, lo que provoca importantes efectos erosivos en la superficie del planeta.

Los paleodesiertos

Los paleodesiertos son desiertos que existieron en el pasado geológico de la Tierra, pero que actualmente en esas zonas ya no hay desiertos debido a los cambios climáticos que ha experimentado el planeta.

En los paleodesiertos se encuentran rocas y sedimentos que pueden contener fósiles de organismos que habitaron el área en las épocas en las que el desierto tenía características de aridez. La falta de humedad de estos ambientes contribuye a la conservación de los fósiles.

El estudio de los paleodesiertos es importante para comprender cómo ha evolucionado el clima de la Tierra y cómo han afectado los distintos cambios climáticos a los ecosistemas y la biodiversidad a lo largo del tiempo.

Entre los principales ejemplos de paleodesiertos se destacan los siguientes:

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