Incendio trágico en The Factory (original) (raw)

Hechos destacados del 2008
Incendio trágico en The Factory
El saldo del siniestro fue de 19 personas muertas, la mayoría eran artistas integrantes de las 10 bandas de rock gótico que participaron en el concierto. Además, hubo 24 heridos que luchan por recuperarse
Redacción Quito

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Eran las 13:00 de aquel sábado 19 de abril de 2008, cuando las notas del rock rasgaron y vencieron el ruidoso ambiente del sur de Quito.

La discoteca The Factory estaba repleta, con cerca de 250 jóvenes adentro, dispuestos a gozar del concierto de rock gótico Ultratumba 2008. A eso de las 16:00 todos esperaban al grupo Zelestial, cuyo mayor atractivo era Claudia Noboa, de 26 años, vocalista que hacía delirar a los roqueros pues iniciaba su intervención cantando con voz de soprano “Aaave Mariiia” y de repente pasaba de lo religioso al rock gótico, causando el delirio general.

“Zelestial” debía salir tras el grupo “Vendimia”, que inició su participación con una pieza teatral. Enseguida derramó todas las partituras de su rock gótico sobre la The Factory. Tras la canción Lamento, que arrancó lágrimas a unos y desató la locura en otros, los integrantes del grupo, que llevaban capuchas y antorchas, anunciaron su despedida, mientras se lanzaba fuego a una malla.

Esthela Álvarez, vocalista de la banda Necrotika, recuerda que al mediodía acudió al local para hacer una prueba de sonido y comentó con William Calderón, un compañero, que “estos manes de Vendimia van a prender fuego a las letras”, pues en el concierto del año anterior ya les había visto jugar con candela.

En efecto, para cerrar su intervención, mientras la banda entonaba “La calle de la morgue”, Patricio Nogales empezó a botar fuego por la boca, como parte del acto, hasta encender la malla que contenía en letras de papel la palabra Vendimia.

En el clímax de la presentación, junto a la malla se encendieron simultáneamente cuatro juegos pirotécnicos y bengalas. Los fuegos eran de los que arrojan chispas de colores, las cuales chocaban contra una viga de metal. Pero otras se desviaron hacia un colchón que estaba colocado en el techo.

De pronto, en la esponja se formó un círculo rojo, que enseguida se volvió naranja. Un joven gritó: “se va a prender” y cuando el público y los artistas alzaron la vista, ya todo el techo estaba de amarillo intenso. El animador de sonido alertó: “paren de tocar, el techo se está quemando”, pero en ese instante cayó la primera esponja encendida sobre el público, luego otra y otra más. Se produjo una lluvia de fuego sobre una multitud apretujada, pues había solo una puerta para escapar del infierno. Después se comprobó que la salida de emergencia se encontraba cerrada con candados.

Según Patricio Flores, testigo de la tragedia, el local se llenó de humo negro pues a esa altura ya se habían encendido las telas y adornos del escenario. Pero logró salir, dando tumbos y casi asfixiado.

Una vez afuera tomó aire y entró de nuevo en busca de una amiga, Vanesa Álvarez. Al encontrarla cerca de la puerta, la abrazó y huyeron.

En la desesperación, los espectadores se empujaban y atropellaban. Comenzaron a vislumbrarse en medio del espeso humo, cuerpos con las ropas encendidas, personas sin piel y numerosos muertos. Los que lograron salir auxiliaron a los demás. Algunos agarraron piedras y rompieron una pared. Por ese horado lograron salvar a dos personas.

Los sobrevivientes relataron que en medio de las llamas se escuchaban gritos desgarradores. El fuego ya había cobrado la vida de Paola Flachier y de su esposo, Pablo Bernal, compañero de música en el grupo Zelestial. La pareja dejó una hija de 5 años, Martina. A su lado estaban carbonizados cuatro integrantes de Zelestial. Para ellos era difícil salir, porque estaban en el fondo del local, detrás del escenario, y para escapar tenían que superar a toda la multitud.

A otros, como Juan Carlos Cárdenas, no se los pudo identificar sino hasta el día siguiente, gracias a sus piezas dentales. Al final, la tragedia dejó un saldo de 19 muertos y 24 heridos. Esa noche, en el Concejo Metropolitano de Quito, el alcalde Paco Moncayo presentó su renuncia ante los ediles, pero no fue aceptada.

Se dispuso un proceso de investigación a través de una veeduría, la cual concluyó que la tragedia ocurrió por una serie de irregularidades por parte de las autoridades. Además, los colectivos de jóvenes señalaron que se sienten excluidos de los espacios urbanos.

Inicialmente, la Fiscalía imputó a varios roqueros y organizadores del evento como Edwin Alzamora, Danilo Ibarra, Holmes Nogales, Patricia Cajo, Ricardo Loor, Paúl Jáuregui Jaramillo, Enrique Menoscal Vera, Gabriel Riera, Raúl Carrera, José Hinojosa, Tarquino Cartagena, Marcelo Burbano y Marco Condo Ortiz, administrador de la discoteca, quien falleció. El dictamen emitido por el fiscal Patricio Navarrete, que se abstuvo de acusar a los imputados Edwin Alzamora, Danilo Ibarra, José Hinojosa, Tarquino Cartagena y Marcelo Burbano, fue ratificado por el fiscal de Pichincha, Marco Freire.

La causa en contra de los otros imputados está en el Juzgado Primero de lo Penal de Pichincha, donde aún no se ha realizado la audiencia. Paralelamente, se inició un sumario administrativo en contra de los responsables indirectos, como funcionarios del Cuerpo de Bomberos y administradores que otorgaron los permisos a la discoteca. Mientras, los familiares de las víctimas no han recibido indemnización. (MAB)

>> El personaje

Ernesto Machado lidera reclamo de las víctimas

Nombre: Ernesto Machado Quién es: Es el presidente de los familiares de las víctimas del incendio de la discoteca Factory, en donde murió su hermano Mauricio.

Ernesto Machado perdió en el incendio de la discoteca Factory a su hermano Mauricio de 43 años, quien era el mayor de los cuatro hijos. Actualmente, es el presidente del grupo de familiares de los afectados por el siniestro, que aún esperan que se haga justicia con las víctimas.

“Es un hecho que todos nosotros todavía tenemos muy latente la tragedia. Estas fiestas van a ser especialmente duras porque, en mi caso, la muerte de mi hermano marcó a la familia ya que nuestras vidas dieron un giro inesperado”.

Según Machado, para todos los familiares de los fallecidos y heridos, el incendio de la Factory es algo que no se podrá borrar jamás de sus corazones, ni de sus mentes.

“La única esperanza que nosotros tenemos es alcanzar las metas que nuestros familiares tenían, tratar de que se cumplan. Mi hermano, por ejemplo, quería fomentar la cultura del rock para que no nos vean como personas discriminadas sino como artistas útiles para la sociedad”, destaca.

Pero a todas las familias de las víctimas les ha tocado sacar fuerzas de donde no tienen, para seguir avanzando. “La unión de los familiares nos ayudó a sobrellevar esta lucha a diario”.

Para continuar, las familias golpeadas por la tragedia están tratando de constituirse en una fundación para cumplir varios objetivos, como promocionar la música rock de las bandas y dar a conocer a la gente lo que significa ser un roquero.

En cuanto a las investigaciones, “continúan pero no hay resultados, no hay culpables, ofrecieron en seis meses la sentencia y hasta el momento no hay nada. Esa es una frustración”, señaló Machado.

Según el representante de las víctimas, también duele que no se haya podido ayudar a los deudos más necesitados, como Aurora Jami, que perdió a su hijo Bolívar Alarcón Jami, quien era el sustento del hogar.

Y lo que es peor, el deslave de Guápulo afectó su casa y ahora vive con una de sus hijas. “Nos unimos con mis otros hijos tras la desgracia y este Año Nuevo va a ser muy triste sin él, que era un hijo responsable”, dijo la mujer.

Para Aurora Jami, no queda más que la resignación y orar a Cristo para que lo tenga en su gloria. “Fue un dolor terrible, Bolívar era un hijo bondadoso, cariñoso, optimista, colaborador, que estaba en la flor de su juventud, apenas 22 años. Hemos tenido que soportar muchas cosas, pero igual tenemos que aguantar porque debemos seguir adelante en su homenaje”, afirma.

Los familiares de las víctimas de la Factory se reúnen todos los sábados, en la casa de Fernando Lara (familiar afectado), para conocer la situación de cada uno y tomar decisiones en busca de los objetivos trazados. (MCV)

>> Comentario

Parque en honor al rock

Margarita Carranco Concejala del D. M. de Quito

“La tragedia de la Factory fue uno de los momentos más difíciles por los que atravesó el Municipio de Quito, porque nunca hubo un acontecimiento donde se perdieran tantas vidas (19 fallecidos). En mi caso, por el contacto que tuve con algunos de los chicos que murieron, fue duro. Creo que hubo reacción inmediata en dos frentes: la protección a las familias y a los 24 heridos en los hospitales, así como la reparación de derechos.

La experiencia permitió que tuviéramos éxito en las acciones. En el tema de reparación hicimos pagar toda la hospitalización de quienes quedaron heridos y las mortuorias de las víctimas.

Se lograron becas para los hijos y los hermanos de las víctimas en escuelas y colegios municipales, así como en varias universidad. Desde “Conquito” se buscaron fuentes de empleo y se dejó abierta la posibilidad de conexión con otros países para apoyar en la recuperación de los afectados por las quemaduras.

El terreno de la Factory se declaró de utilidad pública y para comprarlo se destinaron 700.000 dólares. También se asignaron $600.000 para la construcción de un parque, el cual será administrado por familiares y jóvenes de la subcultura gótica.

El parque se entregará en comodato, donde funcionará un espacio interno para espectáculos, con capacidad de 300 personas, y otro externo para 2.000 personas. Se sembrarán 19 árboles, habrá una pileta y un museo del rock”.

>> los momentos claves

20 de abril
El alcalde de Quito, Paco Moncayo, presenta la denuncia por delito penal.

22 de abril
La Fiscalía hace extensiva la instrucción en contra de una docena de personas.

8 de mayo
La Intendencia de Policía informa que Factory no tenía permiso de funcionamiento.

8 de mayo
La Intendencia de Policía informa que Factory no tenía permiso de funcionamiento.