Subjetividad - Concepto, origen y ejemplos (original) (raw)

Te explicamos qué es la subjetividad y en qué se diferencia de la objetividad. Además, algunos ejemplos de expresión de la subjetividad.

Tres niños manifiestan sus sentimientos subjetivos a través de sus expresiones.

La subjetividad de una persona es su manera de ver el mundo, pensar y sentir.

¿Qué es la subjetividad?

La subjetividad es el conjunto de percepciones, emociones y juicios que son propios de cada individuo. Se refiere a la manera particular de experimentar el mundo, en contraste con la objetividad, que implica hechos, datos o realidades independientes de quien los observa.

La subjetividad abarca todo aquello que tiene que ver con un sujeto: su forma de pensar, sentir y valorar lo que lo rodea. Por eso, un criterio subjetivo varía entre personas, mientras que un criterio objetivo permanece estable.

La distinción entre lo subjetivo y lo objetivo es clave para el desarrollo de la ciencia y el método científico, que buscan comprender la realidad tal como es, sin considerar las percepciones personales. Así, un experimento puede repetirse en distintos lugares, momentos y por diferentes personas, y ofrecer siempre el mismo resultado.

En cambio, la subjetividad es propia del campo de la cultura, donde se expresan las miradas personales en el arte, lo social y lo estético.

Puntos clave

En la filosofía antigua, Aristóteles (384-322 a. C.) usó el término griego hypokeimenon, que significa “lo que está debajo” o “lo subyacente”, para referirse a aquello que permanece constante a pesar de los cambios.

Más adelante, esa palabra se tradujo al latín como subiectum, que también significa “lo que está debajo” o “lo que está sujeto”. De esta raíz, surgió el término “sujeto”, que con el tiempo pasó a usarse para hablar de la persona que piensa, siente y tiene conciencia de sí misma.

La subjetividad en la filosofía moderna

La subjetividad adquirió centralidad a partir de la obra de René Descartes (1596-1650). En su Discurso del método (1637), Descartes introdujo la idea del “yo” como sujeto pensante y planteó que no se puede confiar en nada de lo que se percibe, excepto en el hecho de que se está pensando. Por eso, concluyó: “Pienso, luego existo” (Cogito ergo sum).

Este cambio en el pensamiento introdujo una visión dualista del ser humano: por un lado, está el cuerpo y, por otro, la mente o alma. A diferencia de las ideas anteriores, el cuerpo dejó de representar una garantía de verdad. En cambio, la mente que piensa, duda y se reconoce a sí misma pasó a ocupar el centro del conocimiento.

Desde la filosofía moderna, la subjetividad, entendida como conciencia individual, pasó a ser el fundamento del sujeto, es decir, un “yo” racional y autónomo.

Subjetividad y objetividad

Los conceptos de subjetividad y objetividad están estrechamente relacionados, aunque se refieren a aspectos distintos de la experiencia y el conocimiento.

Por ejemplo, una piedra posee determinadas dimensiones, peso y composición mineral que no cambian según el observador. En cambio, que se la considere fea o hermosa depende del punto de vista de cada persona y forma parte de la subjetividad.

Las principales diferencias entre subjetividad y objetividad son:

Subjetividad Objetividad
Depende de factores internos del sujeto, como su historia, su perspectiva y sus emociones. Se refiere a la realidad externa, verificable y común a todos.
Es cambiante, diversa y compleja. Es constante, medible y replicable.
Da lugar a interpretaciones personales. Permite consensos y generalizaciones.

Ejemplos de subjetividad

Algunos ejemplos de expresión de la subjetividad son los siguientes:

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Referencias